La ley nunca puede ser justa en una sociedad clasista-patriarcal-colonial-religiosa-racista que discrimina a la gente según clase, color, sexo, religión, nacionalidad, lengua, etc.
Nadie puede hacer valer los derechos que no conoce. Cada derecho ignorado se convierte en una oportunidad para el abuso; cada derecho aprendido, en una herramienta para defender la propia dignidad. La información no solo educa: también protege y empodera.