Ninguna mujer quiere estar todo el tiempo discutiendo o haciendo drama. Ella quiere ser alegre, tranquila, amorosa y femenina. Pero eso solo florece cuando hay seguridad, constancia, presencia y responsabilidad emocional.
Si algo le pido a la vida es dominar el arte de decir que no. Y decirlo siempre con respeto: no puedo, no quiero, no sé, en este momento no estoy disponible, no me hace feliz. Y hacerlo sin culpa, sin miedo, cerrando los ojos y durmiendo en paz.