—Cuatro de junio—propongo.
Eso es en menos de un mes.
—¿Significa esa fecha algo para ti? pregunta esperanzado y yo niego—Ese día se celebra el nacimiento de Meridoffe Lacrontte.
—Pues ahora se celebrará nuestro aniversario.
Feliz aniversario Emily y Magnus <3
—El pueblo va a estar muy molesto.
—¿Tú estás feliz? —inquiero y ella asiente—. Entonces no me importa cuánto se enojen. Deben acostumbrarse. Serás su reina quieran o no.
—Todos nos miran.
—En realidad me miran a mí y se preguntan, ¿cómo hizo ella para conseguir a un hombre tan despampanante?
—Eres tan arrogante.
—Ahora eres mi esposa, así que tengo una razón más para ser presumido.
—¿Te gusta?—pregunta Francis después de escuchar todos mis estúpidos argumentos.
—Me encanta—suelto con una sonrisa en derrota—Es hermosa—admito recordando su rostro—Es tan bella que tengo miedo que sea más hermosa que yo.
—¿Y usted es de ella?—vuelve a preguntar
—Claro que si—asevero—Tengo una etiqueta que dice "propiedad de Emily Malhore"
—¿En dónde?—dice, abriendo los ojos en sorpresa.
—En un lugar que es solo para adultos
Este es mi hombre vengativo y hosco.
—Te amo—le susurro cuando noto que esta profundamente dormido.
Es totalmente liberador soltar aquello que mi corazón ha mantenido cautivo todos estos días y aunque suene muy cobarde, me tranquiliza saber que no puede escucharme.
—¿Aquí cenaremos?—cuestiono y Magnus asiente—Es hermoso. ¿Cómo se llama?
—Por ahora Dinhestown, pero tú puedes ponerle el nombre que quieras.
—¿Por qué?—Mi confusión en notable.
—Porque es tuyo—dice mirándome con ojos brillantes—Feliz cumpleaños, esposa.
—¿Te gusta?—pregunta Francis después de escuchar todos mis estúpidos argumentos.
—Me encanta—suelto con una sonrisa en derrota—Es hermosa—admito recordando su rostro—Es tan bella que tengo miedo que sea más hermosa que yo.
—Espero que nuestro hijo no sea como tú.
—Magnus VII o Elizabeth III deben ser así, de otra manera los
desheredare.
—Será un Magnus VII.
—¿Cómo lo sabes?—cuestiono extrañado.
—Nahomi dijo que seria un niño.
Este es mi hombre vengativo y hosco.
—Te amo—le susurro cuando noto que esta profundamente dormido.
Es totalmente liberador soltar aquello que mi corazón ha mantenido cautivo todos estos días y aunque suene muy cobarde, me tranquiliza saber que no puede escucharme.