"Asaltaron la casa, mataron a mi marido y mis hijos, luego me agarraron, me cortaron por todo el cuerpo, me tiraron agua hirviendo y me quemaron. Luego me violaron 20 soldados, rebeldes del M23 de Ruanda".
Las mujeres del Congo no salen en las noticias.
Laika y Félicette no entendían de misiones, ni gloria, ni progreso. Solo sintieron miedo, encierro, dolor y abandono. 🐾💔
Mientras la humanidad celebraba avances, ellas pagaban el precio en silencio.
Hoy miramos las estrellas con orgullo, pero olvidamos que ese camino también se construyó con vidas que nunca eligieron partir.
Recordemos que el verdadero progreso no se mide en distancia recorrida, sino en la capacidad de no repetir la crueldad disfrazada de ciencia.
Que se dañen las carreras políticas, deportivas y profesionales y el "buen nombre" de los que han ejercido violencia y han abusado de mujeres, que llegue a ellos el peso de la ley y la vergüenza por haber pensado que saldrían impunes.