Más de cuatro décadas después del operativo en Tranquilandia (1984). Persiste una inconsistencia incómoda: según el informe de noticias uno (21 de abril del 2002) , el helicóptero hugues 500, de matrícula HK-2704-X incautado al cártel de #Medellín, nunca cambió de propietario en los registros de la #AreonauticaCivil .
El folio muestra que la aeronave siguió a nombre de Aerofoto Amortegui & Cía Ltda-Empresa en la que Alberto Uribe Sierra era socio , padre de @AlvaroUribeVel -.
Yo sabía que la cara de Fiesco —quien perdió su curul— la había visto en algún lado.
Claro: él, junto al gordo del sombrero y otros muchachos vírgenes de la derecha, borraron en estado de alicoramiento el mural de la paloma.
El karma de la palomita existe, señor Fiasco. Jajaja.
@HELIODOPTERO@IriartePhoto Que no se olvide la excelentísima labor q vino hacer este Sr Klein pagado x el Matarife; Cuánto daño, dolor y rencor dejó esta genial idea d progreso Uribista
Hay momentos en la historia en los que las palabras dejan de ser diplomacia y se convierten en bisturí. Este es uno de ellos.
Lo que plantea Gustavo Petro no es simplemente un desacuerdo técnico con José Antonio Ocampo; es una ruptura moral con una forma de entender el poder económico que durante décadas ha operado a espaldas del pueblo. Porque cuando la economía se divorcia de la ética, deja de ser ciencia y se convierte en instrumento de dominación.
El señalamiento es brutal, sí, pero también profundamente filosófico: ¿quién responde cuando las decisiones “técnicas” condenan a una nación? No hay neutralidad en sostener subsidios que benefician estructuras fósiles mientras se habla de responsabilidad fiscal. No hay prudencia en generar déficits evitables y luego exigir sacrificios a los mismos de siempre. Eso no es tecnocracia, es una forma sofisticada de irresponsabilidad política.
La crítica de Petro desnuda algo más incómodo: la ilusión del “centro”. Ese lugar que se vende como equilibrio, pero que muchas veces termina inclinándose hacia donde siempre ha estado el poder. Creer en ese punto medio como refugio de sensatez fue, en sus propias palabras, una ingenuidad. Y reconocerlo públicamente no es debilidad: es un acto de ruptura con una élite que ha perfeccionado el arte de parecer neutral mientras decide en favor de unos pocos.
Más grave aún es la denuncia sobre el papel de la junta del Banco de la República. Cuando una institución que debería velar por el bienestar general prioriza lógicas financieras por encima del empleo y la producción, no estamos ante un error técnico, sino ante un conflicto de visión de país. La economía real —la del trabajo, la empresa productiva, la vida cotidiana— no puede seguir subordinada a la rentabilidad de los grandes tenedores de deuda.
La comparación con el Banco Central Europeo y el caso de Grecia no es gratuita. Es una advertencia histórica: cuando las decisiones económicas estrangulan a los pueblos, las consecuencias no son solo financieras, son políticas, sociales y profundamente humanas. El deterioro de la democracia comienza cuando las instituciones dejan de escuchar el sufrimiento de su gente.
Este mensaje no es solo un ataque: es una declaración de principios. Es la afirmación de que gobernar no es administrar inercias heredadas, sino enfrentarlas cuando perpetúan la desigualdad. Es también una línea divisoria: entre quienes entienden la economía como un fin en sí mismo y quienes la entienden como un medio para dignificar la vida.
Porque al final, la pregunta no es cuánto crece un país, sino para quién crece. Y cuando esa respuesta es injusta, el silencio deja de ser opción.
Mensaje de Gustavo Petro hacia José Antonio Ocampo:
“Usted sabe, ministro Ocampo, que no solo es responsable del déficit primario creado innecesariamente al pagar del presupuesto nacional el subsidio a la gasolina de Duque y que alcanzó en tres años un gasto de 70 billones de pesos, ese sí un gasto exagerado. Generó usted, con Restrepo, un subsidio a los hidrocarburos que el mundo rechaza y que es hoy mayor que el déficit primario de 63 billones. Si usted no comete tal torpeza, el país estaría en equilibrio fiscal y con un costo de la deuda muy bajo.
Usted generó el déficit primario sin siquiera avisar a su jefe, el presidente de la República.
Además es el responsable de que el gobierno nacional no tenga mayoría en la junta al sugerir una integrante completamente adversa al gobierno y héroe de los grandes tenedores de títulos de la deuda pública. Creí en usted y me arrepiento y le pido perdón al pueblo por cometer una ingenuidad tan estúpida como creer que en el centro había gente de verdad del centro y me encontré fue con personas a la derecha de Uribe.”
Colombia debe estar a la altura de las circunstancias. Ganemos en primera vuelta con @IvanCepedaCast y @aida_quilcue.
El progresismo es hoy una realidad consolidada que cambia vidas, que impulsa la economía y que con hechos probados resignificó la vida del colombiano promedio para bien.
Hoy, ante la arremetida violenta, calumniosa y cobarde de esa vieja élite que por 200 años gobernó en perjuicio de las clases populares, de los jóvenes y los trabajadores, el progresismo y sus aliados debemos cerrar filas, evitar que vuelva la vieja política a perpetuar el hambre y la miseria.
Este 31 de Mayo votemos por Iván a la presidencia y Aida Quilcué a la vicepresidencia, continuemos los cambios y transformaciones de @petrogustavo.