Como hondureño, la captura de Maduro deja un sabor agridulce. Honduras sabe lo que significa vivir bajo una narcodictadura y hay alivio cuando se hace justicia.
Sin embargo, esa justicia nos falló: un narco expresidente fue liberado por las mismas manos que hoy apresan a Maduro.
El Partido Nacional sabe lo que hace.
Firma la declaratoria antes de Navidad para que el fraude se pierda entre los fuegos artificiales y la tamaleada.
Como los españoles engañando a los indios con espejos.
Viejo truco. Y, tristemente, funciona.
El voto por voto no es una petición, es la única manera de garantizar un proceso transparente y confiable.
Si el Partido Nacional ya aceptó el conteo voto por voto y Libre aceptó la derrota, no existe justificación para detener lo que la democracia exige.
Por eso hoy exigimos con firmeza que se abran las urnas, se revisen todas las actas y que la voluntad del pueblo quede reflejada con total transparencia y legitimidad.
Conozco a muchos nacionalistas decentes; muchos están leyendo este mensaje. Le escribo a los buenos hondureños y hondureñas, sean del partido que sean. En esta campaña y en estos días saben que he vertido muchas opiniones contra un sistema torcido, corrupto y mañoso, NO CONTRA USTEDES. Porque si viviéramos en un país con autoridades decentes y con instituciones serias, el mismo domingo 30 se hubiera declarado un ganador de forma transparente, pero no fue así.
Todos sabemos que la empresa encargada de transmitir los datos está contaminada, intervenida y estructurada de forma fraudulenta para que no pueda reflejar la verdadera voluntad del pueblo hondureño. No es solo un tema de incapacidad: se están fingiendo fallas técnicas, se publican paquetes de actas donde solo gana Asfura y se retienen los paquetes donde gana Salvador. El sistema lleva casi cuatro días sin actualizar datos. ES INACEPTABLE.
En Honduras no solo existen partidos; existen dos tipos de hondureños. Dos bandos, dos lados. Los que están del lado de la luz, los que aman a este país y caminan con justicia, los que rechazan el fraude y la corrupción. Esos hondureños existen en el Partido Liberal, en el Partido Nacional y en el Partido Libre. Y existen los otros: los que están del lado de la oscuridad, los que sirven a la corrupción, los que quieren robarse la voluntad del pueblo. Esto no es una guerra de colores; es una batalla entre dos sistemas: el sistema de luz y el sistema de oscuridad. Y cada persona sabe en cuál está parada.
Mi compromiso es ser luz, no ser un sesgado loco radical que ofende a todos solo para hacer valer su opinión. Es cierto que mi forma de hablar es fuerte, y algunos la confunden con soberbia; quizás me dicen tosco, pero soy frontal contra la injusticia. Para eso nací, y por eso muchos se molestan: porque no soy prudente ni paciente ni tranquilo cuando estoy frente a una injusticia. Voy a defender mi país y lo que es justo, sea contra quien sea que me toque enfrentarme. Soy un siervo de la luz y voy a batallar siempre contra la oscuridad.
Salmo 101, 7
“No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.”
2020:
—“¡Hay que sacar a JOH!”
—“Sin duda, pero… ¿quién queda?”
—“¡No importa! ¡Solo fuera JOH!”
2025:
—“¡Hay que sacar al familión!”
—“Sin duda, pero… ¿quién queda?”
—“¡No importa! ¡Fuera familión!”
Y así se la ha pasado Honduras: obsesionada con expulsar al que está, sin importar a quién mete después.
Alguien que le avise a este de la Opoficción venezolana que deje de andar diciendo babosadas en internet. El fraude está ocurriendo en Honduras, y este tipo cree que cualquiera que lo denuncia es porque “anda con los Zelaya”. Ridículo. Pensar que defender el voto hondureño te vuelve automáticamente izquierdista solo demuestra la pobreza mental de quienes ven el mundo en dos colores.
En Honduras no existe “la buena derecha”: existe la basura de la izquierda… y la megabasura azul del Partido Nacional. Y todo el que denuncia fraude lo hace porque AMA a su país, no porque idolatra colores.
El único absurdo aquí es creer que señalar un atraco electoral te convierte en militante de algo.
Ridículo
Acusan a Nicolás Maduro de narcotraficante los mismos que acaban de perdonar y liberar a Juan Orlando Hernández, el exPresidente de Honduras condenado en EEUU por traficar 400 toneladas de cocaína.