Me la estoy pasando bomba un domingo en la noche, cocinando lo de la semana, con audífonos sonando Héctor Lavoe mientras me hecho un licuado de frutas con yogurt, uff uff.
He pensando mucho en el lujo que es tener tranquilidad, la verdadera tranquilidad. Digo, es bonito el caso y los retos, pero qué belleza es cuando por un momento disfrutas ir despacito.
No fallarse a sí mismos ni a los principios propios. Cuánta gente que decide vivir los sueños de otros como si fueran propios pero por dentro no saben quiénes son.