Si la persona con la que estás saliendo está interesada en tu bienestar emocional y en lo que pasa durante tu día, si te ayuda a actuar con calma y madurez para resolver tus problemas, y si también se abre y te cuenta los errores que cometió. Quédate, abrácense y háganse bien.
Nunca dejemos de agradecer a aquellos que, en nuestros perores momentos nos dieron cosas intangibles: tiempo, apoyo, lágrimas, aliento. Gente que se sentó y lloró con nosotros, porque nos dolía. Gente que nos permitió mostrarnos vulnerables se mantuvieron ahí.
Tú vales mucho. Pero solo tú puedes darte valor. No dejes que nadie te humille, te maltrate, se burle o te haga de menos. El único motivo permitido para que alguien te haga llorar es de felicidad. Y nada más.
Yo quiero el paquete completo: las llamadas en la madrugada, los besos en la frente, los “yo te amo más”, sorpresas en fechas bonitas, las mil fotos juntos, caminar de la mano, los besos cada 5 segundos, que alguien esté para mí 24/7 y sobretodo alguien me elija todos los días.
Si lo que dices no coincide con lo que haces, mejor no digas nada. Debes ser honesto con tus palabras, pero aún mucho más con tus acciones. Cualquier hacer habla más alto que cualquier decir.
Bonito es tener la consciencia tranquila, saber que diste lo mejor de ti, que no te guardaste nada y que no fallaste. Bonito es saber que fuiste buena persona y lo diste todo. Bonito es saber que intentaste y aprendiste.