A mí me encanta invitar. Ojalá tuviera más plata para poder pagar siempre y decir: "Pidan lo que quieran". Me hace feliz compartir la mesa con la gente que quiero.
Me subí a un taxi y el conductor comenzó a tocar la bocina y gritar: HERMOSA DIOSA ME VUELVO LOCO! a una mujer. Se voltea y me aclara: es mi esposa, no vayas a pensar que soy un degenerado. Lo amo señor que enloquece por su señora.