Me generan más desconfianza las personas que necesitan repetir todo el tiempo lo buenas que son, lo mucho que aman a Dios,y que “nadie como ellas”. Al final, los hechos siempre hablan más que el discurso… y por algo la gente se les termina alejando. Qué miedo.
Me preguntaba qué hacía un martes, a las 8:30 p. m., en el estadio, buscando entre mi ropa algo verde porque no permitían el ingreso con camisetas del equipo. Pero después recordé quién es el que está conmigo todos los días… y esa es la respuesta. 💚Te amo.