Aprendan a valorar mientras aún están a tiempo, porque todos tenemos un límite. No esperen a que alguien se canse, se aleje o deje de insistir para darse cuenta de lo que realmente valía. A veces, irse es la única forma de recuperar la paz.
La vida se vuelve mucho más tranquila cuando dejas de explicar tu vida, nadie necesita saber de tí y tú tampoco sientes la necesidad de saber de nadie. A veces, la paz comienza cuando eliges vivir en silencio y lejos del ruido ajeno.
Mi momento mas maduro ha sido aprender a amar el desapego, si alguien me acompaña, está bien; si no, tambien, si alguien quiere hablar conmigo, lo valoro; si no, lo respeto, cero apegos, mucho amor para quienes me rodean, pero sin expectativas ni obligaciones.