Habla con Dios, pidele calma en tus pensamientos, fuerza para los días difíciles y claridad para lo que no entiendes. Confía que la respuesta siempre llega a tiempo.
A la mujer que lloró desconsoladamente en silencio pensando,
“No puedo más con esto”, se secó las lágrimas, respiró hondo y volvió a cargar sola con el peso que nunca debió haber tenido que cargar... Hermana, vas a ganar.