No voy a la iglesia porque debo, voy porque lo necesito. Me es imposible seguir a Cristo solo. Me es imposible honrar a Cristo sin el ánimo, enseñanza y ejemplo de mis hermanos en la fe.
Me acaba de suceder algo hermoso: estaba escuchando un pedazo de la canción Tú proveerás de Majo y Dan y pensando en el carácter de Dios como «el Dios que provee» y justo después me escribe mi novio que nos enviaron dinero a la tarjeta para nuestra boda. Voy a llorar.