No me molesta la asistencia de Claudia a la ceremonia de clausura (la presencia de México era importante y el papel de Claudia fue digno), me encabrona la hipocresía.
Todo el tiempo hablando mal de EE.UU., siempre negándose a la cooperación y anteponiendo el interés del país para proteger a un viejo ratero, pero cuando está frente a Trump todo son risas y abrazos.
Me emputa que se comporte como jefa de Estado en el extranjero y no tuviera el valor de inaugurar el campeonato del mundo en el país.
Candil de la calle y oscuridad de la casa.