La paternidad es solo posible para quienes están dispuestos a transformar ese nombre en acto. Nada hay más lamentable que se te pase la vida sin que te des cuenta de que la acción de paternar/maternar es la más difícil de asumir porque es la más humana de todas las actividades.
La paternidad no asumida no es inocua, sí produce un efecto pernicioso en los hijos. El no amor es lo peor que le puede pasar a un ser humano hasta que descubre el amor de Dios padre y la maternidad de María.
¿María Corredentora?
Recordemos que, cuando la Iglesia aconseja algo, lo hace para el bien de tu alma.
En este cortito video, el Padre Matías Jurado ofrece una explicación preciosa sobre el nuevo documento de la Iglesia acerca del título "María Corredentora".
Escúchalo.
Felices los infelices
que no pierden la esperanza,
los incompletos
que siguen creciendo,
los heridos
que se dejan lavar las llagas,
los vulnerables
que no se avergüenzan de serlo.
Felices los fracasados
que del golpe hacen escuela,
los olvidados
que recuerdan sin odio,
los diferentes
que se saben únicos,
los enfadados
que se ríen de sí mismos.
Felices los preocupados
que bailan sobre charcos,
los tímidos
que alzan la voz,
los profetas
que rompen candados,
los creyentes
que preguntan.
Felices, en este mundo turbulento,
los buscadores de Dios.
«Felices» @jmolaizola
Grandes momentos profesionales que he vivido. Estar en control el día que se grabó este momento del padre Carreira: sacerdote jesuita, teólogo, filósofo y astrofísico español, miembro del Observatorio Vaticano, explicando la existencia del alma.
En 1997, Roberto Benigni dirigió y protagonizó 'La vida es bella', una historia emotiva y dramática que dejó huella.
Aquí van algunos datos curiosos de esta gran película
🧵⤵️
La mayoría de la gente piensa que La Pasión de Cristo es solo una película sangrienta y exagerada.
¿Pero la verdad?
Es una representación histórica y teológica tan precisa que dejó traumatizados a actores, impactó millones y cambió la vida de muchos.
Aquí tienes 12 hechos que pocos saben de esta película: 🧵
Flan de naranja
Para un molde savarín tradicional o, como en este caso, seis flanes individuales altos.
6 huevos
2 yemas
200 g de azúcar
500 ml de jugo de naranja (sí, de jugo)
8 vainillas (bizcochos de vainilla, savoiardi o soletillas)
En un bowl, batir los huevos y las yemas con el azúcar apenas lo suficiente para romper el ligue.
Agregar el jugo de naranja y los bizcochos deshechos.
Volcar en el molde previamente acaramelado y cocinar a 160 °C durante 1 hora y 15 minutos a 1 hora y 30, según el formato.
#lambertips
La cantidad de azúcar depende del jugo: no es igual la naranja de abril que la de agosto. Si el jugo resulta muy ácido, suban un poco la proporción.
La textura está a mitad de camino entre el flan y la tarantella. Como no lleva leche y se elabora únicamente con jugo, resulta muy fresco.
El principio de este flan recuerda a la torta imposible: los bizcochos flotan, el ligue queda abajo y al desmoldar se invierte el orden, quedando un postre en dos texturas. La dificultad está en que las vainillas cuajan primero y no dejan ver si el ligue, que está oculto debajo, ya cuajó. Es decir, no “tiembla” como un flan común. Atención con esto: pueden sacarlo antes de tiempo y que en el fondo siga crudo. Por las dudas, no lo cocinen menos de una hora y cuarto, y comprueben con un palillo. Si sale limpio, está listo. Marta lo sirvió en un Savarin bajo y amplio, que siempre es más seguro que desmoldar en uno demasiado alto.
Como tenía mermelada de naranja casera, aproveché el caramelo que quedó en la olla, lo levanté con ella y un par de cucharadas de agua, y lo usé para salsear al final. Esto es optativo.
Si tienen Cointreau o Grand Marnier, perfumen la crema con una tapita.
Hoy celebramos a San Alberto Hurtado, uno de los santos jesuitas que más han inspirado mi pobre vida cristiana. En este hilo les comparto algunas frases que he seleccionado de sus escritos espirituales. Pido al Señor que podamos ser fuego que enciende otros fuegos, amén.
Cada sacerdote es un pobre hombre ante Dios que, no siempre, ni en todo, ni con todos, hace lo que está de su mano, pero que su pobreza y miseria le es suficiente a Jesús para que sus gestos, palabras e intención sigan perpetuando el misterio de la Eucaristía.