1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque sabe que, si cada país decide a quién “liberar” a balazos, el mundo vuelve a la ley del más fuerte.
2️⃣ El problema no es Maduro. El problema es el precedente. Cuando la fuerza militar se usa para cambiar gobiernos sin reglas claras, la soberanía deja de ser un límite y se vuelve un estorbo. Hoy es “derrocar a un dictador”; mañana será “corregir una elección”, “proteger intereses”, “restaurar el orden”. El derecho no absuelve dictaduras, pero tampoco legitima cruzadas unilaterales.
3️⃣ La pregunta incómoda no es si un tirano merece caer, sino quién decide cuándo y cómo. Porque la historia enseña algo brutal: sacar al dictador es fácil; construir justicia después, no. Y cuando la legalidad se rompe en nombre del bien, casi siempre lo que sigue no es libertad, sino caos, violencia y nuevas víctimas. El derecho existe para recordarnos eso, incluso cuando incomoda.
Y si un día nos volvemos a encontrar, quizás te cuente cómo soñaba con construir una vida a tu lado y lo mucho que me dolió obligarme a dejarte ir o quizás solo te saludé y me lo quede para mí.
Científicos de la NASA y Yachay en colaboración con Dr. Strange están confirmando la existencia del multiverso y averiguando cuál es el Ecuador que está gobernando @LassoGuillermo y por qué solo su gobierno puede ver la casa en orden.
El fallo de la @CorteConstEcu finalmente reconoce el derecho de mujeres y niñas violentadas a decidir sobre su futuro. Saludamos este avance en #DerechosHumanos y recordamos que queda pendiente el fallido Código de Salud
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