Durante 43 días estuvo secuestrado. Y, aun así, hubo algo que sus captores no consiguieron quitarle: su libertad interior.
El padre Rhoel Gallardo, sacerdote católico filipino, fue secuestrado en el año 2000 por Abu Sayyaf junto a profesores y alumnos de una escuela en Basilan.
En medio del cautiverio rezaba el Rosario y animaba a los demás rehenes a mantener la fe. Cuando podía, protegía y cuidaba especialmente de quienes estaban más vulnerables.
No tenía libertad para marcharse. No podía controlar lo que ocurría a su alrededor. Pero conservaba algo que ningún secuestrador podía arrebatarle: la capacidad de decidir a quién pertenecía su corazón.
El 3 de mayo de 2000 fue asesinado por negarse a renunciar a su fe.
Su historia recuerda algo incómodo para nuestro tiempo: la libertad cristiana no significa que siempre podamos elegir nuestras circunstancias.
Significa que, incluso cuando nos lo quitan casi todo, todavía podemos elegir permanecer fieles a Cristo.
Y eso es precisamente lo que hizo el padre Gallardo.
🙏✝️
Después de bastante tiempo, ayer coincidí con una mami a la que tengo mucho cariño y le puse un chingo de energía a la conversación de ponernos al día. En retrospectiva estoy considerando que pude haberla abrumado. Ojalá que no.
En mi iglesia hay un matrimonio al que admiro sinceramente: tienen 5 criaturas, ambos son profesionales activos y siempre están puntuales en el culto, además de que los dos sirven en ministerios. 🥹 Así era el matrimonio que yo soñaba... excepto por el número de hijos.
Llegué muy oronda a mostrarle a mi mamá mis pininos en el bordado y su respuesta más generosa fue: «Para ser la primera vez está bonito... En Youtube hay buenos tutoriales.» Me hizo revisar la retroalimentación que le doy a mi propia hija.
Querido (para nada, es un decir) Ex:
Sí te vi, una vez más, intentando meterte a mi Gmail. ¿Lo hiciste desde mi celular que te llevaste? ¿Qué buscas pues, hombrecito? ¿Ya respondiste al exhorto de divorcio?
¡Suéltame y sigue con tu vida, varón! Paz.
Al elegir tu pareja recuerda que con ella superarás la pérdida de tus padres, las crisis, y todos los traumas, enfermedades y contratiempos futuros. Elige a alguien amable, cariñoso, paciente y sobre todo leal
No más “hice lo que pude con lo que tenía”, porque TODO lo puedo en Cristo que me fortalece, y mi Dios suplirá todo lo que me falte.
Menos conmiseración, más confianza en Dios.