A los 30s ya no somos el primer amor; con suerte, podemos ser el segundo. A los 30s nadie se muere por nadie, porque ya hemos muerto por alguien antes. No nos entregamos al amor por completo y sin miedo, porque ya sabemos qué pasa después. A los 30s el amor ya no es más una idea
Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.