Antes de llegar a una cafetería en Estados Unidos, Alemania o Bélgica, buena parte del café peruano empieza su recorrido mucho más cerca: en San Martín, Cajamarca y Junín.
Estas tres regiones producen casi 2 de cada 3 kilos de café del país (MIDAGRI, 2026).
Y 2025 fue un año especialmente bueno. Más de 208 mil productores cosecharon más de 371 mil toneladas de café y las exportaciones alcanzaron un récord de US$1,801 millones (MINCETUR, 2026).
Pero ese récord no se explica solo por lo que hicimos en el Perú. Los problemas climáticos redujeron las cosechas de grandes productores como Brasil y Vietnam y empujaron hacia arriba el precio internacional del café. El café peruano también aprovechó ese buen momento.
El reto es que nuestros próximos récords no dependan solo de que los precios internacionales jueguen a favor.
El Fenómeno El Niño y otros eventos climáticos también pueden afectar nuestras cosechas. Por eso necesitamos que nuestros productores puedan producir más y mejor, y estén mejor preparados para enfrentar un clima cada vez más cambiante.
Porque el café peruano ya demostró que puede llegar lejos. Ahora toca fortalecer todo lo que ocurre antes de que ese grano salga del país: desde la parcela donde comienza su historia hasta las condiciones que permiten producirlo y llevarlo a nuevos mercados.
El próximo gran salto del café peruano debería depender cada vez más de lo que podemos hacer mejor aquí y menos de un golpe de suerte en los precios internacionales.