Quiero vivir en un bucle eterno donde se repita este gol, el grito, ese festejo, el abrazo con mi viejo y el corazón latiendo a mil por hora. Mirá si te voy a reprochar una expulsión si me hiciste feliz hermano.
El futbolero está en su casa, masticando bronca, llorando, tratando de retomar fuerzas para encarar uno de los lunes más duros de su vida. Acá están los que ven futbol cada cuatro años y mucho no entienden, a veces me gustaría ser uno de ellos.