Hay tres lugares dentro de tu casa donde puedes orar cada día con fe.
El primero es la puerta de entrada de tu hogar. Antes de comenzar el día, ora allí y recuerda la promesa de Deuteronomio 28: “Bendito serás al entrar y al salir”. Pídele a Dios que proteja tu hogar, que bendiga a quienes entren y salgan, y que toda obra de maldad quede sin efecto bajo Su cuidado.
El segundo lugar es donde guardas tus alimentos. Allí puedes declarar con fe las palabras del Salmo 23: “El Señor es mi pastor; nada me faltará”. Ora por la provisión, la abundancia y el sustento de tu familia, agradeciendo a Dios por cada bendición recibida.
El tercer lugar es tu habitación, el espacio donde descansas cada noche. Antes de dormir, haz tu oración y recuerda las palabras del Salmo 4: “En paz me acostaré y asimismo dormiré, porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado”. Pide a Dios que llene tu habitación de Su presencia, que guarde tu descanso, fortalezca tu vida y cubra con Su gracia a tu familia, tu trabajo, tus finanzas y todo lo que emprendas.
Que el Señor aleje toda inquietud, traiga paz a tu corazón y haga de tu hogar un lugar de amor, descanso y bendición.
Amén. 🙏