Un tierno momento entre el general y presidente francés Charles de Gaulle con su hija menor, Anne de Gaulle.
Él deseaba descansar para siempre junto a una joven llamada Anne. Cuando el gran general Charles de Gaulle falleció en 1970, el mundo esperaba un funeral de proporciones sin precedentes en el corazón de París.
No quería el Arco del Triunfo. En cambio, eligió una tumba tranquila y sencilla en el pueblo de Colombey-les-Deux-Églises para permanecer siempre cerca de su amada Anne.
Anne nació el día de Año Nuevo de 1928. Era la menor de los tres hijos de De Gaulle y nació con síndrome de Down. En aquella época, la vida era difícil para los niños como ella. Médicos y vecinos a veces hacían comentarios hirientes, creyendo que tener un hijo con una discapacidad era motivo de vergüenza o señal de mala reputación. Muchas familias de la alta sociedad escondían a sus hijos en instituciones para proteger su imagen.
Pero Charles y su esposa, Yvonne, no eran como los demás. Miraron a su hija y solo vieron una bendición. Se negaron a enviarla lejos, prefiriendo criarla en un hogar lleno de risas, junto a su hermano Philippe y su hermana Élisabeth. Mientras el resto del mundo veía a un general imponente y severo con rostro impasible, Anne veía a un padre que se arrodillaba para jugar con ella.
Para sus soldados, De Gaulle era un hombre de hierro. Para Anne, era un hombre de canciones e historias. Bailaba para ella, le cantaba y le contaba largos cuentos solo para verla sonreír. Sus colaboradores a menudo se sorprendían al ver al hombre más poderoso de Francia comportándose como un niño juguetón. Siempre que alguien preguntaba por ella, De Gaulle simplemente decía:
«Ella es mi alegría».
No la veía como una carga. De hecho, creía que era su mejor maestra. En plena Segunda Guerra Mundial, cuando el peso del mundo recaía sobre sus hombros, solo encontraba paz en su compañía. A ella no le importaban la política, las fronteras ni la guerra. Ella solo se preocupaba por su padre. Él la trataba con total igualdad, asegurándose de que supiera que era tan importante como cualquier rey o presidente.
El amor de la familia se convirtió finalmente en una misión. Tras el fin de la guerra, Charles e Yvonne utilizaron sus propios recursos para fundar la Fundación Anne de Gaulle. Compraron un hermoso castillo antiguo para crear un hogar seguro y lleno de amor para jóvenes con discapacidad intelectual que habían sido abandonadas por sus familias. Querían que cada niña tuviera la dignidad que Anne tuvo.
Trágicamente, la vida de Anne en la tierra fue breve. En febrero de 1948, contrajo neumonía. Murió en brazos de su padre poco después de cumplir 20 años. Mientras el general contemplaba el rostro sereno de su hija, susurró una frase que aún hoy se recuerda:
«Ahora es como las demás».
Quería decir que en el cielo, por fin estaba libre de las limitaciones físicas y de los crueles juicios de un mundo que no la comprendía. Pero nunca la olvidó. Llevaba su foto en el bolsillo todos los días. En 1962, cuando unos asesinos acribillaron su coche a balazos, una bala impactó en el marco de la foto de Ana, que estaba en la parte trasera del vehículo. Él creía firmemente que su hija le había salvado la vida desde el más allá.
Aunque en aquella época la gente no comprendía a niños como Ana, su familia la consideraba un regalo. Su historia nos recuerda que todos tenemos algo especial, y es nuestra responsabilidad asegurarnos de que nadie pase desapercibido.
Siempre debemos sentirnos orgullosos de las personas que amamos. La verdadera grandeza no reside en ganar batallas ni obtener títulos, sino en cómo tratamos a quienes no pueden darnos nada a cambio. Amar no se trata de ser perfectos, sino de reconocer lo bueno en cada persona y protegerlo.
Un joven de 16 años cuida de su hermana tras la desaparición de sus padres. Miente sobre su edad para trabajar de noche y termina acusado de fraude. El juez desestima el caso tras revelarse la verdad.
Compartí prisión con el General Ángel Vivas en El Helicoide.
Ese hombre dormía sentado. En un sillón. Cada noche. Porque los esbirros del régimen le quebraron la columna a golpes con la parte trasera de una escopeta. No podía acostarse. Su litera la usaba de escritorio para sus libros. El bastón que ven en la foto es la consecuencia. Así era el General Vivas: con la columna rota, estudiando.
Un primo mío que vivía en Colombia me mandó de regalo un café Juan Valdez. Lo logré introducir en la visita. Yo no tomo café. Él sí. Era un amante del buen café. Nos sentábamos y conversábamos por horas cuando el SEBIN nos lo permitía. De Venezuela, de la Constitución, de la infiltración cubana, de ese lema maldito que él fue el primero en atreverse a impugnar ante el TSJ: “Patria, Socialismo o Muerte.” Un lema de Fidel Castro impuesto en nuestra Fuerza Armada. Él lo denunció cuando nadie más se atrevía. Lo arrestaron por eso.
En las visitas con mis hijos era como un abuelo. Su familia, su esposa Estrella, sus hijas — gente de una calidad humana extraordinaria.
Este es el hombre que se paró en el techo de su casa con un fusil antes de dejarse capturar. 1.138 días atrincherado. Porque sabía lo que le esperaba.
Y cuando el régimen no pudo sacarlo por la fuerza, jugaron sucio. Estrellaron un carro civil contra su casa. Él salió a auxiliar al conductor. A ayudar. Porque así es él. Y fue una trampa. Lo emboscaron. Lo secuestraron. Lo torturaron.
Usaron su propia humanidad como arma contra él.
Eso es lo que hacen. Eso son. Narcotraficantes con uniforme y poder del Estado.
El General Ángel Vivas tiene 35 condecoraciones militares de Venezuela, Nicaragua, Honduras, Panamá, Costa Rica, Guatemala y Estados Unidos. Fue condenado a 7 años y medio por defender la Constitución.
Si podemos sentir orgullo de algún militar venezolano es de él. Y del General Baduel. Dos hombres que pusieron la Constitución por encima de todo. Que pagaron el precio más alto por ser exactamente lo que juraron ser.
Mis respetos. Siempre.
En la foto también mi hermano y
ex - compañero de celda Lorent Saleh. Algunas historias no se cuentan de una vez. 🇻🇪
— Manuel Chacin.35 @SecRubio #ULTIMAHORA
🚨 ¡ÚLTIMA HORA VENEZUELA! 🚨🇻🇪
URGENTE — ¡LO ÚLTIMO! 🇻🇪 🇺🇸
Franklin Carreño, hijo del periodista Roland Carreño, informa que no le permitieron entrar a visitar a su papá en el Rodeo I.
Para los que tengáis niños en casa, en este enlace tenéis acceso a las cámaras del Polo Norte en directo, donde podrán ver el taller de juguetes, a los elfos trabajando y al mismísimo Papa Noel 🎅🏼
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