Soy lo suficientemente madura para admitir que, por todo lo que me tocรณ vivir, a veces soy una persona difรญcil de llevar. Sobrepienso todo, actuรณ con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia. Pero tambiรฉn sรฉ que mi amor no se compara con el de nadie. Puedo darte el mundo incluso cuando el mรญo se estรก desmoronando.
Ya no me digan que รฉl perdiรณ. รl no perdiรณ nada. Perdรญ yo. Perdรญ el tiempo, las ganas, la calma; perdรญ yo al quererlo con todo lo que tenรญa, al entregarle partes de mรญ que no suelo darle a cualquiera, al quedarme incluso cuando algo dentro de mรญ ya sabรญa que debรญa irme.
Si tuviera que hablar de uno de los peores dolores que he sentido, hablarรญa del proceso tan doloroso que se pasa cuando te alejas de alguien que realmente querรญas en tu vida y ver cรณmo a esa persona le da igual.
Soy el claro ejemplo de que para poder alejarme de algo, me tiene que destruir completamente y no por falta de amor propio, si no por la fe tan grande que tengo en pensar de que todo pueda cambiar.
Ojalรก todos experimenten, al menos una vez, la tranquilidad de estar enamorados de la persona correcta. Esa sensaciรณn de saber que puedes querer sin lรญmites, bajar la guardia, sentirte en casa y descubrir que el amor mutuo se convierte en el lugar mรกs seguro del mundo.