Antes me importaba todo: Responder, buscar, entender, arreglar lo que ni siquiera había dañado. Pero algo cambió. Y lo que antes me salía natural, ahora simplemente no me nace. Porque cuando te cansas de dar sin recibir, el corazón también aprende a detenerse.
Tengo tres versiones de mí.
La que se rie de todo y habla demasiado,
la que se pone seria y guarda silencio y la que observa en silencio y entiende todo.
Llegué a mi límite con las personas adictas al teléfono.
No puede ser que te juntes y al estar hablando se pongan a mirar Instagram o responder mensajes
En serio, ya no las tolero más y necesito juntarme con personas que disfrutan el tiempo compartido y una charla.
Al elegir tu pareja recuerda que con ella superarás la pérdida de tus padres, las crisis, y todos los traumas, enfermedades y contratiempos futuros. Elige a alguien amable, cariñoso, paciente y sobre todo leal