Es loquísimo cuando estas reaccionando y comportándote diferente a como lo hiciste toda tu vida. Se siente muy incómodo al principio, porque estabas acostumbrado a otra cosa. Ahí te das cuenta de lo difícil que es sanar y por qué la mayoría nunca lo hace.
Cómo verbalizamos lo que nos pasa importa más de lo que creemos. Las palabras que elegimos no solo describen una situación, también orientan la forma en que la comprendemos. En ocasiones favorecen la conciencia, la aceptación y la posibilidad de cambio; otras veces convierten una conducta en una identidad o simplifican problemas que son mucho más complejos. Nombrar con mayor precisión no resuelve por sí solo lo que vivimos, pero puede ser el primer paso para comprenderlo mejor.
“Demostrar el amor día a día es lo que construye un futuro a veces sin tener que hablarlo.” -R.A
Confirmadísimo. Cuando aceptas que el tiempo solo amplifica lo que hay o no hay en un vínculo, empiezas a nutrir y a sostener con más consciencia el presente ❤️🩹
Tan necesario reconocer que el otro tiene derecho a reservarse algo para sí mismo como condición de alteridad.
Tiempo.
Energía.
Descanso.
Palabras.
Deseo.
Hay muchas formas de irte de la vida de alguien y no dificultar más aún el duelo o los nuevos comienzos. Cuidar la despedida, las experiencias compartidas o la vulnerabilidad que conoces del otro marca la diferencia entre dejar huella o dejar herida. Y la realidad es que en la distancia también se puede proteger a quienes han sido importantes porque siempre serán parte de tu historia
Hay acontecimientos que irrumpen sin pedir permiso. Una pérdida, una enfermedad, un abandono, un encuentro. Y es entonces que aparecen preguntas, ¿qué hacemos con eso?, ¿desde qué lugar respondemos? No para borrar lo ocurrido, sino para no quedar completamente tomados por ello.
Porque Freud ya lo dijo, no somos dueños de nuestra propia casa. Hay algo del azar, del inconsciente y de lo real que siempre excede nuestra voluntad. Sin embargo, entre aquello que nos acontece y el destino que eso tendrá en nuestra vida, existe el trabajo de encontrar una posición singular frente a ello. Es decir, entre el acontecimiento y la respuesta hay un espacio, a veces mínimo, donde puede empezar a escribirse otra cosa.