⚠️ El problema no es solo la frase de Sam Altman. El problema es la visión antropológica detrás de toda la industria de IA.
Cuando el CEO de OpenAI dice que “un niño nacido hoy nunca será más inteligente que la IA”, no está haciendo únicamente una predicción tecnológica. Está redefiniendo el valor humano bajo parámetros computacionales. Inteligencia ya no como conciencia, moralidad, alma, creatividad o voluntad… sino como capacidad de procesamiento.
Ahí está la trampa.
Primero degradan al ser humano a una métrica técnica. Luego presentan a la IA como superior. Después justifican que sistemas algorítmicos administren educación, economía, seguridad, opinión pública y comportamiento social “porque son más eficientes”.
Esto nunca fue solo tecnología. Es una transición de autoridad.
La nueva religión tecnocrática necesita convencerte de que el ser humano es defectuoso, irracional e incapaz de gobernarse sin supervisión algorítmica. Por eso hablan tanto de “alineación”, “seguridad” y “riesgo humano”.
La IA no tiene conciencia, ni dignidad, ni alma. Pero ciertas élites sí quieren usarla para rediseñar la sociedad alrededor de vigilancia, dependencia y control conductual.
Y eso es exactamente lo que muchos todavía se niegan a ver.
Este video es de hace 9 años; año en que Macri (a través de Lombardi) daba de baja las webs de Canal Encuentro, con los repositorios de contenidos.
Entonces un héroe sube los videos al canal, para que tengamos esto.
Soy lo suficientemente vieja para recordar que en 2003 se podía estar en contra de la intervención estadounidense en Iraq sin que eso te convirtiera en fan de Saddam Hussein