No deja de ser tristemente curioso el ruido sobre que el ciudadano X tiene trillones, cuando sus propiedades son valoradas en trillones. El valor está dado los mercados. Es un concurso de cuánto valor aportas a la sociedad, no cuántas cosas físicas o dinero posees.
El mercado no obliga la utilidad: la descubre y las crea. El estado la impone por orden de ley (no consuetudinaria). La utilidad persiste, el valor va y viene, es íntimo: sólo yo sé qué me vale aquí y ahora.
La desmaterialización del dinero (papelitos de colores, numeritos en una base de datos...) sostiene su utilidad por la lógica de la fuerza o las convenciones basadas en pura fe. La utilidad del dinero-mercancía evita inevitablemente esto.
La utilidad es un «sine qua non» del valor. Pero esa utilidad, aunque sea imaginaria (los bienes imaginarios), debe existir como relación para el individuo. Esa utilidad adquiere valor (siempre contingente y volátil) cuando el sujeto la requiere para cubrir sus necesidades.
No entiende bien lo que es el islam. Debería leer a Santo Tomás de Aquino: "Mahoma sedujo a los pueblos con promesas de placeres carnales, a los cuales incitan los deseos de la carne... No aportó pruebas de carácter sobrenatural, que son las únicas que convienen adecuadamente al testimonio divino [...]. Por el contrario, dijo que era enviado por la fuerza de las armas, testimonio que no falta ni a los ladrones ni a los tiranos".
La primera forma generó instituciones tan queridas como la familia, las lenguas, el mercado, el derecho consuetudinario. La segunda nos da la esclavitud, la guerra, la pauperización sostenida, el estado prebendario o el mercantilismo.
La racionalidad de los mercados y formas de relación social similares se basa en procesos evolutivos de ensayo y error continuos. Se sostienen por la participación libre de miles o millones de individuos.
A esta racionalidad se opone otra, basada en la coacción, donde lo que se constituye se sostiene por los incentivos (las subvenciones) y restricciones impuestas por los estados.
La ilegalidad del llamado «discurso de odio» es adornar la censura. Defender la expresión de opiniones distintas es parte de la lucha por la libertad. NO se trata de defender el acoso y la persecución. Se trata defender la legalidad de pensar libremente.
«Desinformación» es una palabreja imposible de concebir. Si hay información, no se puede desinformar. La mentira, la calumnia, la falsedad tienen sus nombres y son información. Lo relevante es que no ocultar la cara de lo falso y demostrar, eso sí, lo que se califica como tal.
CAN YOU HELP?
14-year-old Cali Jean Fuller was last seen on May 5, 2026, in San Jacinto, California.
Anyone with information is urged to call NCMEC at 1-800-THE-LOST or Riverside County Sheriff's Office (CA) (800) 950-2444.
Poster: https://t.co/NOM2trozRR
#MissingChildrensDay
Esa menor cantidad no hará justicia al que demanda. Pero, como decía Bastiat, vemos los actos de compra al precio regulado, no los demandantes que tuvieron que regresar a casa con las manos vacías.
La incomprensión de la ley de oferta y demanda está en auge estos días. Para algunos, la subida de precios es un cambio de números en las etiquetas de los productos. No se saben que cuando hablamos de precios, hablamos de los actos reales de compraventa a determinado precio.
Pedir la rebaja de los precios es pedir que se prohíba a las personas a comprar a mayores precios aunque puedan pujar por ellos. Y, de paso, elimina la oferta que está al margen entre un mínimo beneficio y la pérdida.