Tengo una manía: no sé dejar las manos quietas. Hace un tiempo encontré refugio en una baraja. Desde entonces mezclo las cartas una y otra vez, casi sin darme cuenta. Hoy la baraja me cobró un dedo: terminé con un corte finísimo, pero sorprendentemente molesto.
«Quiero hundir los dientes en todo lo que sos hasta que no quede distancia entre los dos». Que tu nombre se pudra dentro del mío. Que el recuerdo de tu voz me pertenezca solo a mí.
@supliciomudo El futuro es mi peor enemigo. Lo pienso siempre; es mi sombra. Me atormenta no poder predecirlo ni controlarlo. Aun así, sé que, de algún modo, puedo inclinarlo con mis decisiones. Aunque nunca llegue a pertenecerme del todo, mis pasos también lo transforman.