Le pido tanto a Dios que me de sabiduría en mis planes, que me de paciencia y calma a la hora de actuar. Tengo la costumbre de querer todo al mismo tiempo, todo en el momento que quiero. A veces se me olvida que no somos nosotros los que elegimos el momento adecuado, sino él.
Sol��a pensar que la comunicación era la base de todo, hasta que entendí que es la comprensión, porque puedes comunicar todo lo que quieras, que si nadie está dispuesto a entenderte y escucharte todo sigue igual.