A mi hija le encantan los perros y le dije que antes de tocar a uno que no conoce tiene que preguntar si muerde o si lo puede tocar. Hoy se lo preguntó a un perro que estaba atado frente a una tienda. Creo que tengo que esforzarme más a la hora de explicar las cosas a mis hijos.
−Si te contara –le dijo un alienígena a otro después de visitar la Tierra− todo lo que puede llegar a desperdiciarse la inteligencia, el amor y la vida, no me creerías. Carlos Aymí