Me encanta cómo el Mundial ayuda a recordarte las distintas etapas de tu vida. Dónde estabas, con quién lo veías y hasta cómo era el mundo en ese momento. Nostalgia pura.
Así como hay una generación de cantantes famosos que primero se hicieron famosos y después cantantes, hay otra de pibes que primero empezaron a opinar de fútbol y después, muy tardíamente, patearon una pelota. Se les nota demasiado.
Aprendí a querer a Luis Enrique cuando entendí realmente su filosofía: Todo nace de un odio absoluto y justificado a los jugadores de fútbol. Salud, maestro. Me disculpo.
Nunca sabremos que hubiese pasado si el pipa metía los penales contra corinthians o si no sé cruzaba con leyendeker, pero la única realidad es que Boca le quedó gigante y se va sin pena ni gloria por la puerta de atrás.
Lo de quejarse porque 3 pelotudos entran quebrados o que 3 gatos de mierda van a hacer tik toks me lo paso por las pelotas si después lo tenés a Zeballitos confiando en la alineación de los átomos para atravesar al rival chocándolo en línea recta.
El capitán de Boca ya tenía armada la valija para irse al mundial, siempre dejando como segunda opción a Boca, como cuando prefirió irse de vacaciones y no jugar el mundial de clubes, o no ir al velorio de su dt. Todo es muy decepcionante
Es muy grave lo de Boca. Ya ni siquiera tengo bronca, es tristeza y dolor, decepción ya nose ni qué sentimiento tengo. Lo mismo cada 2 meses hace 10 años
No hay que pedir fotos. No hay que comentar en Instagram. No hay que ponerle apellidos a las camisetas. No hay que aplaudirlos cuando salen.
Nosotros también tenemos la culpa. Les hicimos creer a cualquier fracasado que pueden ponerse la camiseta de Boca.
Éste Boca se autodestruyó en un mes. Tenía todo a su favor: arrancó la Copa con 6/6 y tenía dos partidos de local para cerrar el grupo. Había ganado el Superclásico de visitante. Definía siempre en casa en el torneo doméstico. Dilapidó todo inexplicablemente en un breve lapso.
Varela, a quien muchos hinchas han bastardeado, tenia pelotas de verdad.
No se achicó nunca. Puso en juego su pase al jugar contra Nacional.
A nivel de fútbol puede que hubo mejores, pero cuando se trataba de agarrar la pelota prendida fuego, nadie.
Honor, Alan.