No sé si habéis intentado negociar con un bebé de 1-2 años en la época heavy pero para que os hagáis una idea es como razonar con un gremlin puesto de anfetaminas que se ha metido en una piscina.
Pero qué pellizquito, también, enterrar a esa pizca de agilidad que una vez creíste tener y saber que no va a volver. Que esa juventud mental ya no se despliega, que ahora tienes otro tiempos y otras capacidades.
Cuanto más mayor me hago, menos ganas de hablar tengo. Y no sé si debería preocuparme más por averiguar por qué me pasa esto o por qué no me preocupa en absoluto que me pase 🧵👇🏻
En la ecuación, salgo ganando. Quién querría tener gancho, duende, chispa -llámalo como quieras- pudiendo tener paz, entendimiento, conocimiento -igual, llámalo X-.