No sería necesario llevar el mensaje, pues había dicho algo similar en naturaleza mas no en palabras—le dijo que lo tuviera en cuanto pudiera, y que le avisara para poder él mismo buscarlo y traerlo a la mesa, así no tendría que alejarse de lo que estaba haciendo por mucho +
guardó silencio mientras observaba al más alto, una expresión pensativa y dubitativa posándose en su rostro. Apretaba ligeramente propia ropa con su índice y pulgar de la mano derecha.
Pocos segundos después, yendo en contra de lo que había establecido para sí mismo como +
cocina y se asomó, para hacer llegar el mensaje y recibir una respuesta... Y un mensaje de vuelta.
Uno que daría al regresar a donde se encontraba Xanuvir.
— ¿Puede sobrevivir sin el desayuno unos cinco minutos más? —Una tenue sonrisa se dibujó en sus labios tras decirlo.
— No tanto, pero más ayuda el que no estorba. —Habían más cosas que hacer, así que todos se concentraban en lo que les correspondía. Dejó de apoyar la mano en la mesa, solo para unir ambas frente a sí mismo.
La broma no pasó desapercibida, pero Aneirin todavía no se podía +
deshacer de una costumbre:
— Lo dudo. —Responder como si no lo fuera—. Le diré--desde la puerta. —Siguió la broma. A esa hora sí que podía entrar, solo si era para hablar lejos del fuego y los ingredientes.
Aprovechando que estaba de pie, eso fue lo que hizo: caminó hacia la +
Sería algo vergonzoso de admitir, pero al escuchar lo dicho por Xanuvir, se le ocurrió un chiste autocrítico. Uno que podía decir.
— Seguramente lo harían... si me tuvieran permitido entrar a la cocina cuando hay clientes y vajilla que lavar. —Aunque no se rio, el rubio +
Xanuvir lo llevó a fruncir ligeramente el ceño, era prácticamente imperceptible. Suspiró.
— Sí, desayuné. ¿Qué hay de usted, Xanuvir? —Aneirin no quería tomar asiento aún, en parte porque había algo en su mente, algo que no podía identificar como un pensamiento propio o algo +
tono de su voz que usó al responder su pregunta, pero sí en su rostro y en su postura.
Se había acercado lo suficiente como para apoyarse en la mesa, poco y nada siendo el peso ejercido por su mano sobre el mueble.
Aneirin asintió con suavidad como primera reacción a la pregunta de Xanuvir, a quien no deja de observar, incluso cuando se tornó en su dirección.
— Sí, aunque no he hecho tanto como me habría gustado. —Mantenerse ocupado con los quehaceres era mejor que no hacer nada, +
después de todo.
A pesar de que Xanuvir quisiera ocultarlo, Aneirin podía notarlo con relativa facilidad. Era una de las cosas que había desarrollado, o recuperado más bien, en ese ambiente tranquilo y amigable.
— Debería ir a descansar. —No hubo mucha diferencia en el +
Aneirin tampoco había planeado quedarse por tanto tiempo en un inicio, pues no pretendía aprovecharse de la buena voluntad y amabilidad de nadie—no por humildad necesariamente, pero era la mitad de la razón, pero se había acostumbrado con el paso de los días, mientras planeaba +
llegara Xanuvir, Aneirin había ayudado un poco con lo que hubiera faltado de la limpieza del salón, y al terminar había decidido volver un momento a la habitación. Cuando vuelve al salón es que ve a Xanuvir, hacia quien caminó con cuidado y silenciosamente. Sus pasos lo eran, +
Una especie de risa amenazó con escaparse de su garganta cuando Xanuvir mencionó lo primero. ¿Él, darle siquiera un poco de miedo a alguien? Era algo casi imposible de imaginar, mucho más si alguien como Xanuvir lo decía.
A pesar de que estaba disfrutando de la calidez que le +
unos segundos y luego volvió a hablar.
— La única vez que recuerdo haber recibido uno fue antes de... la mansión, y que probablemente fue de mi madre. —Estaba masajeando sus muñecas debajo del agua mientras hablaba. Pensó que, ya que Xanuvir había compartido su versión, no +