Hoy he visto el rostro de la guerra. Nos han venido al cole dos chavales de Kiev. Sus miradas, tristes e inquietas. Probablemente pensando en todos los que se han quedado y lo que han dejado, para iniciar una nueva etapa de su vida, inesperada e incierta. Cercanía y afecto.
Nos está tocando vivir en un mundo desconcertante. Pensábamos en un respiro después de la sexta ola del COVID, y de golpe una guerra en Europa. Pero no olvidemos que actualmente hay una veintena de guerras. Menos cercanas, pero igual o más crueles. Lo más bonito la solidaridad.
Increíble que en siglo XXI estemos en guerras. Seguramente los provocadores estén cenando caviar del bueno. Somos conscientes de la suerte que tenemos de vivir en nuestro país? Pero no nos confiemos. Estamos en un momento muy delicado para todos.
Ni escándalo, ni historias. En las mejores familias, con lazos de sangre, se dan decepciones, traiciones y puñaladas. Qué podemos esperar de un partido político! La calma en ellos solo se da cuando hay liderazgos férreos. El poder oculta las tormentas o la torpeza las aflora.
Pensar, sentir y actuar de manera simétrica es la expresión más genuina de la coherencia de un ser humano. Es el camino de toda una vida. Nuestra experiencia es que cada una de estas dimensiones va a la suya. Jesús quiere convertirse en el principio unificador de nuestras vidas.
Me gusta la palabra innovación porque la humanidad queremos progresar. Pero me duele porque parece que solo exista la tecnológica. Y la social y solidaria? Acaso no sería una verdadera innovación que desapareciera la pobreza severa? Y que no muriera de hambre ni un niño más?
#FelizMiercoles. Está nevando ❄️ ahora mismo en Jerusalén. El vídeo está tomado desde la Basílica de Getsemaní, en el Monte de los Olivos. Bendiciones para todos desde #Tierrasanta. It's snowing ❄️ right now in Jerusalem. Blessings from the #HolyLand
Sigo con preocupación el aumento de las tensiones que amenazan con infligir un nuevo golpe a la paz en Ucrania y cuestionan la seguridad en el continente europeo. Por esto propongo que el próximo miércoles 26 de enero sea una jornada de oración por la paz.
Al atardecer, si reflexionamos, podemos ver las cosas de otro modo, ya que tenemos la experiencia de todo un día. Imaginad cuantos atardeceres tienen nuestros mayores y cuantas experiencias. Aprovechémoslas.