Dios aprieta, puede apretar mucho, muchísimo, pero no ahoga. Cada día más convencida de lo mucho que me ampara. Cada día más segura de que todo lo bueno que me pasa no es casualidad, ni necesariamente porque me lo merezca. Él me da la fuerza para saber ver las
oportunidades.
Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
un día, tu mascota se irá, y te darás cuenta de que la parte más afortunada de tu vida fue ser amado por una pequeña criatura que pensó que tú eras su hogar.
Nunca olviden el tremendo privilegio que es estar sanos, tener trabajo y comida. No lo minimicen, ni lo pierdan de vista nunca y sobretodo, agradezcan a Dios por eso.
Vuelvo a tener 5 años cuando me dicen que tienen un regalo para mí, porque aunque sea un llavero me voy a emocionar por el simple hecho de que por 3 segundos pensaron en mí.