“No estamos llamados para apacentarnos o buscar nuestro beneficio sino para servir. Ese es el modelo del Señor.”
Ps. Ibert Cruz.
Parece simple o hasta obvio, pero en esta sociedad y en este cuerpo es necesario recordarlo una y otra vez.
Sirve a Dios.
Servirle no te vuelve inmune a las dificultades; no lo hacemos para quedar exentos de los problemas, sino porque Él es digno de todo nuestro servicio, amor y obediencia.
(Daniel 6)
Ps. Ibert Cruz.
Los regalos de mi mamá son ÚNICOS. No en el buen sentido, pero sí en el buen sentido.
Se la vuela, es ocurrente, me divierte y es una bendición. Aun en los días difíciles sabe hacerme reír y fijar mi mirada en lo eterno.
Es un privilegio muy grande ser su hija.