«(…) alimentar en la anorexia llamada, con mayor o menor razón, mental.»
Lacan, J. Seminario VIII: «La Transferencia» CLASE IV: DEMANDA Y DESEO EN LOS ESTADIOS ORAL Y ANAL. Paidós p.232
«Al primer conflicto que estalla en la relación de cría, en el encuentro de la demanda de ser alimentado con la demanda de dejarse alimentar, se pone de manifiesto que a esta demanda un deseo la desborda —que no podría ser satisfecha sin que este deseo se extinguiera— que (…)»
«(…) el hecho de ser satisfecho como demanda — que la extinción o el aplastamiento de la demanda en la satisfacción no podría producirse sin matar el deseo. De ahí es de donde surgen todas esas discordancias, la más ilustrativa de las cuales es la del rechazo a dejarse (…)»
Leyendo el final de esta clase pensaba en el «NO-QUERER-ASIR» de R. Barthes, como una forma posible de habitar el deseo del analista en la dirección de la cura, pensándolo a partir del discurso amoroso.
«Para que el analista pueda tener aquello de lo que el otro carece, es preciso que posea la nesciencia en cuanto nesciencia. Es preciso que sea bajo la modalidad del tener, que tampoco él sea sin tenerla, que falte poco para que sea tan nesciente como su sujeto.»
«Para que el analista pueda tener aquello de lo que el otro carece, es preciso que posea la nesciencia en cuanto nesciencia. Es preciso que sea bajo la modalidad del tener, que tampoco él sea sin tenerla, que falte poco para que sea tan nesciente como su sujeto.»
Es sin embargo el único capaz de hacer acceder al otro a lo que es de la naturaleza del inconsciente — a la ciencia sin conciencia, de la que hoy quizás comprenderán ustedes, ante esta imagen, en qué sentido, no negativo sino positivo, dice Rabelais que es la ruina del alma.»
WAGNER: “El mundo me debe aquello de lo que tengo necesidad. Me son necesarios la belleza, el brillo, la luz, etc.” (leído en un programa de la tetralogía, en Beirut).
Barthes, R. (1977) Fragmentos de un discurso amoroso. Editorial Siglo XXI. p.231-232
Sobria ebrietas
QUERER-ASIR: Comprendiendo que las dificultades de la relación amorosa provienen de que quiere incesantemente apropiarse de una manera o de otra del ser amado, el sujeto toma la decisión de abandonar en adelante a su respecto todo “querer-asir”.
(…) convierto en su agente activo: me experimento a la vez como víctima y como verdugo.
(Debido a esta homología camina -se vende- la novela de amor.)
Werther
Barthes, R. (1977) Fragmentos de un discurso amoroso. Editorial Siglo XXI. pp. 168-169
Identificaciones
IDENTIFICACIÓN. El sujeto se identifica dolorosamente con cualquier persona (o con cualquier personaje) que ocupe en la estructura amorosa la misma posición que él.
(…) ayudarme (a través de la gratificación que implica o del derivado que podría constituir), esta situación me es dolorosa: me veo en el otro que ama sin ser amado, encuentro en él los mismos gestos de mi infortunio, pero de este infortunio soy yo, esta vez, quien me (…)