Sabes que estás creciendo cuando la que da palabras de aliento y motivación a tus padres, eres tú. Cuando tu mayor meta es acabar la universidad y chambear tanto para darles la vida que se merecen.
Estoy en un etapa, dónde cada logro por más pequeño que sea me pone feliz y no por ser conformista, ya que sueño en grande, sino porque estoy aprendiendo a valerme por mí misma y cada logro que lleva el sudor de mi frente y mi esfuerzo, es un paso más cerca al futuro que quiero.
Entonces Dios nos hizo perceptibles a todas las emociones pero sobretodo muy susceptibles a la tristeza, como un claro recordatorio de que no estamos hechos de piedra y que debemos aprender a vivir como lo somos, seres humanos.