— ¿Estás mirando las propiedades del granito o qué?
Ya que había una zona relativamente nueva el alquimista ya se había dedicado a robar materiales, apareciendo con una mochila cargada hasta los topes de cosas robadas.
— ¿De verdad? No suele pasarme... la verdad es que dan buenos tratamientos las curanderas, ¿Tal vez te atendió la monja amargada esa que tiene tantos años?
No recordaba su nombre, solo era una señora con una expresión que no le gustaba para nada, no le agradaba verla al revivir.
— Hmm nos ponemos exigentes... bah, está bien, tampoco es que me importe el dinero, sabes que tengo otras prioridades...
Siempre se lo gastaba en materiales extraños... si tan solo le dice que estaba sin un duro... bueno, esa será una conversación para otro momento.
Puso el dedo sobre sus labios, riendo por ese pequeño secreto
— En verdad morir no está tan mal... sientes como una explosión de dopamina y boom, estás en la fuente de nuevo
— No, morí muchas veces, casi siempre con mis propios experimentos... la iglesia está un poco harta de verme aparecer en la fuente
Rió con tranquilidad, en realidad no era una sensación que odiase del todo
— Me pusieron un impuesto... pero no les digas a los jefes...
Cerró los ojos por unos instantes al rememorar aquello
— No encontraba la salida así que me maté ahí mismo... dejé que unos lobos me tragaran vivo
Lo contaba con tanta calma... eso le hacía cuestionarse si los vería
— Uhhh, está bien... tienes una mente retorcida después de todo.
Le dijo la sartén al cazo, o algo así. No tenía derecho a hablar, pero ambos sabían bien eso.
— Vengo bastante al bosque para recoger materiales, alguna vez me llegué a perder
— Venga, que solo yo te voy a ver, ¡no te avergüences de mis creaciones! La hice expresamente para tí...
Sonrió, sin dudar dos veces entró en el bosque, tan tétrico como siempre...
— Hmm, que recuerdos...
— ¿Trabajar? Yo quiero hacer pociones con ellas
Sonaba cruel, sí, pero así es la vida, como si no fuera cruel comer slimes y aún así la gente lo seguía haciendo
¿No eran lo mismo a fin de cuentas? Criaturas mágicas o algo asi
si tanta prisa tenía entonces no debería perder ni un solo segundo.
— Um... ¡No olvides colocarte eso! Digo yo que servirá...
Mucha fé tenía él, tal vez demasiada, era su primera vez lidiando con hadas después de todo.
— También traje botecitos para llevarme a esas criaturas…
Aquel gesto le pilló desprevenido, sobresaltándole por unos instantes, instantes que tomó para mirarle bien.
— ¡No necesitaremos ni dos horas! En quince minutos ya estamos de vuelta.
Aprovechó que le había agarrado de la mano para llevarle consigo,
— ¿Te acuerdas de esas flores? Las quiero.
Y se le habían metido mucho en la cabeza, demasiado, tanto que se puso a fabricar cosas que pudieran impedir encantamientos.
— Toma, te hice una mascarilla también, así evitas... olores extraños que te aturdan
Aún tenía en la cabeza esas dichosas flores... ¡Las iba a conseguir sea como sea! Se trajo consigo un mascarilla y un traje completo antimagia... ¡Él mismo los hizo!
Con suerte servía para algo... También tenía un palo muy grande, si no era por las buenas sería por las malas
— ¡Finalmente nos metemos aquí!
El alquimista parecía más energético que nunca, entrando al lugar como di hubiera consumido un barreño de pociones energeticas.
— ¡Heyy! ¿Alguien sabe por dónde prefiere tirar? este sitio da escalofríos.
— Noo, pero es que está muy usado esto de promocionar en la calle... lo mejor es mostrar resultados
Le dió un toquecito en la nariz y manteniendo el abrazo se lo llevó consigo.
— Ayúdame con algo, cariño, necesito tu magia, ¿sí?
Gruñó entre sus pensamientos hasta que la chillona voz amplificada de su compañero de trabajo le hizo volver a la realidad, parándose a divisar esa varita voladora cerca suya.
— ¡Miiiish! Esa promoción es absurda, ¿sabes? tenemos que hacer otras cosas más eficaces