—No tuvo que levantar la mirada para saber de quién se trataba, así que sencillamente continuó atravesando el hilo por la tela con mucha calma.—
No puedes comerlos.
—Murmuró dignándose finalmente a mirarlo desde su lugar y le regaló una pequeña pero inocente sonrisa.— +
-Sabía perfectamente que aquella caja tan bien colocada y tan tentadora era una trampa de su hermana.
Aun así, los macarons eran superiores a él, así que acabó acercándose a la caja.-
Madre los ha mandado traer para las visitas que tendrá más tarde.
—Afirmó llena de seguridad; pues sabía que, como siempre, rompería con la instrucción de su madre. Y que, (conociéndolo bien) comenzaría por uno de los de chocolate, mismos que se había asegurado de que fueran +
—Ha dejado la elegante cajita sobre la mesa de caoba, acomodando los macarons con precisión milimétrica. Luego, toma su bastidor de bordar y se sienta en uno de los sillones con una postura bastante disimulada esperando a que el anzuelo surtiera efecto.—
@ThonyBridgerton No lo haré… por cierto; me gustaría saber si puedes aumentar mi mesada. —Colocó una sonrisita de oreja a oreja y parpadeó de inmediato.— Solo esta vez.
@ThonyBridgerton No mientras que no le digas nada a Benedict… —Alzó las cejas buscando verse tan intimidante como podía, e incluso lo apuntó con el índice.—