🥹⚽ ¡El gesto de Fabio Gruber que conquistó al Cuauhtémoc!
Uno de los momentos más emotivos de la noche se vivió durante la ceremonia previa al partido España vs Perú, fue cuando el defensa peruano Fabio Gruber tuvo un noble detalle con un niño con síndrome de Down que lo acompañaba al ingresar al terreno de juego.
Al percatarse de que el menor tenía frío por las bajas temperaturas en el estadio, el futbolista se quitó la chamarra que portaba y se la colocó sobre los hombros, permaneciendo atento a él durante el protocolo previo al encuentro.
📹limaorganicaperu
#diariocambio #Puebla
🚨🇪🇨🇧🇷 | EXCELENTE: Ecuador dio una histórica presentación en el Campeonato Mundial de Marcha por Equipos 2026 en Brasilia y se llevó tres medallas en la prueba de 42 km: Paula Torres (oro), David Hurtado (plata y récord sudamericano) y Nathaly León (bronce).
“CARTA DE UNA PROFESORA” PARA LOS “IGNORANTOS E IGNORANTAS”
Vía Facebook : : 🔝🔝🔝
“Carta de una Profesora” con acertadísima y lapidaria frase final. Está escrito por una profesora de un instituto público.
Yo no soy víctima de la Ley Nacional de Educación. Tengo 69 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política.
En jardín (así se llamaba entonces lo que hoy es “educación infantil”, mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente:
la A de “araña”, la E de “elefante”, la I de “iglesia” la O de “ojo” y la U de “uña”.
Luego, cuando eras un poco mayor, llegaba “Semillitas”, un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto.
Eso sí, en el Semillitas, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.
En Primaria estudiábamos Lengua, Matemáticas, Ciencias, no teníamos Educación Física.
En 6º de Primaria, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de “b en vez de v” o cinco faltas de acentos, te bajaban y bien bajada la nota.
En Bachillerato, estudié Historia de España, latín, Literatura y Filosofía.
Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las “Coplas a la Muerte de su Padre” de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda…
Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección.
Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura.
Y… vamos con la Gramática.
En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales.
El participio activo del verbo atacar es “atacante”; el de salir es “saliente”; el de cantar es “cantante” y el de existir, “existente”.
¿Cuál es el del verbo ser? Es “ente”, que significa “el que tiene identidad”, en definitiva “el que es”. Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “ente”.
Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.
De manera análoga, se dice “capilla ardiente”, no “ardienta”; se dice “estudiante”, no “estudianta”; se dice “independiente” y no “independienta”; “paciente”, no “pacienta”; “dirigente”, no dirigenta”; “residente”, no “residenta”.
Y ahora, la pregunta: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son “periodistos”), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por la dos razones. Es más, creo que la ignorancia les lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hacen más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).
Les propongo que pasen el mensaje a vuestros amigos y conocidos, en la esperanza de que llegue finalmente a esos ignorantes semovientes (no “ignorantas semovientas”, aunque ocupen carteras ministeriales).
Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!
SI ESTE ASUNTO “NO TE DA IGUAL”, PÁSALO, POR AHÍ, CON SUERTE, TERMINA HACIENDO BIEN HASTA EN LOS MINISTERIOS.
Porque no es lo mismo tener “UN CARGO PÚBLICO” que ser “UNA CARGA PÚBLICA”.
En 1943, en el París ocupado, un frasco de ácido era su arma.
Adolfo Kaminsky había aprendido química en una tintorería, observando cómo reaccionaban los pigmentos y los disolventes. Comprendía el color a nivel molecular. Esa habilidad se convirtió en la delgada línea entre la vida y la desaparición para miles de personas.
El sistema nazi usaba la burocracia como trampa. En los documentos de identidad judíos, una sola palabra estampada con tinta azul indeleble marcaba el destino. No hacía falta un juicio. Bastaba un sello.
La Resistencia acudió a Kaminsky con una pregunta simple y desesperada:
¿podía borrarla?
Otros lo habían intentado. La tinta era permanente. Los solventes comunes destruían el papel. Kaminsky recordó algo distinto: ácido láctico. Atacaba ese tinte específico sin dañar las fibras. Bajo una lámpara tenue, vio cómo la palabra fatal se desvanecía.
Borrar fue solo el comienzo.
Había que reconstruir identidades completas: certificados de nacimiento, cartillas de racionamiento, pases de transporte. Todo debía ser perfecto. Un tono mal elegido, un sello desalineado, y el error no solo costaba una vida: ponía en riesgo redes enteras.
Le dieron un ático oculto en la Orilla Izquierda. Los pedidos no paraban. Decenas de documentos para niños sacados de contrabando. Cientos para familias escondidas. Rutas completas de escape. El aire se volvió irrespirable. Sus dedos quedaron manchados para siempre.
Entonces hizo un cálculo que lo persiguió.
Cada documento llevaba unos dos minutos. En una hora, treinta. En una hora de sueño, treinta personas seguían atrapadas.
“Si duermo una hora”, pensó, “treinta personas no saldrán”.
Y dejó de dormir.
Cuando llegó la noticia de que trescientos niños de un orfanato estaban a punto de ser llevados, Kaminsky se encerró dos días y dos noches sin parar. La vista borrosa. La mano rígida. Se desplomó una hora. Despertó furioso consigo mismo. Treinta personas. Y volvió a trabajar.
Los niños escaparon.
Fue una guerra silenciosa, de química y precisión. Cada mejora en los documentos oficiales encontraba una respuesta en su mesa de trabajo. La victoria no se medía en territorio, sino en vidas que continuaban y familias que no se rompían.
Cuando París fue liberado, aquellos papeles creados en un ático oscuro habían salvado a unas catorce mil personas.
Nunca aceptó dinero. Cobrar por una vida era impensable.
Después de la guerra se hizo fotógrafo. Vivió sin alardes. Durante décadas no habló de lo que había hecho. Ni a vecinos, ni a colegas, ni siquiera a sus hijos. El hombre que había salvado a miles se volvió invisible.
Solo al final compartió su historia. Y dejó una lección que no envejece: el coraje no siempre empuña armas. El heroísmo no siempre lleva uniforme. A veces usa un delantal manchado, trabaja bajo una sola bombilla y se enfrenta a un imperio con conocimiento, convicción y la decisión de no cerrar los ojos.
Adolfo Kaminsky murió en 2023, a los noventa y siete años.
Su legado no está en monumentos.
Vive en las generaciones que existen porque un adolescente decidió que el sueño podía esperar.
La Canción se considera una de las arias más difíciles jamás escritas para soprano. Y, sin embargo, la hace parecer tan fácil y con tanta fuerza. Y solo tenía 17 años cuando la interpretó. Simplemente increíble.
Sube tu volumen y disfruta de esta gran voz
🎄 | El 5 de diciembre, las calles de Austria, Baviera, Tirol del Sur, Eslovenia y partes de Chequia volverán a llenarse de Krampus: “anti-Papá Noel” con cuernos que, según la leyenda, castigan a los niños que se portan mal.
La carrera de Krampus es ruidosa, inquietante y con una atmósfera increíble. Para los lugareños, es más que folclore: es un ritual invernal clave. Los turistas vienen por la adrenalina, para ver cómo un cuento navideño acogedor se convierte en un espectáculo de terror de una noche.
Cierren los ojos un ratito para escuchar "You'll never find another love like mine" en las voces melodiosas y románticas de dos grandes.
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🔴 | Un video grabado con dron captó el increíble momento en que una ballena jorobada albina, un raro ejemplar, emergió del agua frente a la costa este de Australia.
Los científicos estiman que solo 1 de cada 40.000 ballenas jorobadas es albina.
Os dejo esta joya de la factoría Disney titulada “Flowers and trees”, cortometraje de animación de 1932, perteneciente a la serie Silly Symphonies. Ganó el primer Óscar al mejor cortometraje de animación y fue el primero que se realizó con la técnica de Technicolor.
#BuenasNochesFamilia 🌹
Un fotógrafo de vida salvaje es sorprendido por un zorro curioso que, sin saberlo, posa para él. El resultado: una fotografía inolvidable que captura la magia de la naturaleza. 🦊📸 #VidaSalvaje#Fotografía