Una mujer embarazada le pregunta a su marido:
- ¿Qué esperas que nazca, un niño o una niña?
El marido le respondió:
- Si es niño, le enseñaré matemáticas, haremos ejercicio juntos, jugaremos a fútbol e iremos a pescar.
- ¿Y si es una niña?
- Si es niña, no tendré que enseñarle nada. Ella me enseñará todo: cómo vestirme, cómo comer, qué decir y qué no decir. Muy pronto, se convertirá en una segunda mamá para mí, y aunque sin hacer nada especial, siempre me considerará como su héroe. Ella entenderá cuando le diga que no y seguirá comparando a su futuro marido conmigo. No importa la edad que tenga, siempre querrá que la trate como a mi pequeña princesa. Ella luchará por mí contra el mundo, y si alguien me hace daño, nunca se lo perdonará.
- ¿Quieres decir que tu hija haría todo esto, pero no tu hijo?
- ¡No, no! Mi hijo también podría hacer esto, pero tendría que aprender a medida que pasa el tiempo. Las niñas nacen con estas cualidades innatas. Ser padre de una niña es un verdadero orgullo para todo hombre.
- Pero no estará con nosotros para siempre.
- Sí, pero siempre estaremos en su corazón, donde quiera que vaya. Las chicas son ángeles. Nacen con amor y cuidado incondicional, por siempre y para siempre.
Hay gente que es terapéutica y no lo sabe porque su forma natural de ser es el carisma y la amorosidad. No son conscientes de que los remedios y los antídotos no vienen solamente en forma de pastillas y que una sola persona llena de amor puede armonizar todo lo que toca. 🍂
Mi felicidad no siempre consiste en hacer cosas extraordinarias; a veces consiste en encontrar a alguien con quien lo ordinario se vuelve extraordinario.
Amigos oren mucho, pídanle a Dios que los cuide, hay personas que no siente envidia de las cosas materiales, sienten celos de tu aura, de tu personalidad, de la forma en que la que el universo te sonríe. Son cosas que el dinero no puede comprar.
A veces hay encuentros que no llegan para cambiar toda una vida ni para convertirse necesariamente en una historia permanente. Llegan para recordarnos cómo se siente estar vivos, cómodos en nuestra propia piel y abiertos a compartir con alguien más.