A veces pienso que hay gente que no te quería como imaginabas, solo te necesitaba, solo le hacías bien, solo lo sacabas de lo terrible en su mundo y eso es confort, no amor.
No hay atajos. Madrugar es difícil, cuidar el cuerpo es difícil, estudiar es difícil, trabajar es difícil, crecer espiritualmente también. Pero es justo que mucho cueste lo que mucho vale.