El País ha publicado mi carta a la directora. La escribí casi como un grito de auxilio y de desahogo. Una noche, al llegar a casa, sentí todo lo malo que supone no sentir nada cuando estás atrapada en una rutina voraz.
HORRIBLE: La mujer de uno de los 51 violadores reconocidos (son decenas más) de Gisèle Pelicot, también era drogada por éste y sometida a las violaciones de decenas de violadores, entre ellos Dominique Pelicot. No se descartan más mujeres víctimas de esta barbarie machista. ¡Qué horror!
Hace unos meses fui a que me hicieran un piercing en el ombligo convencida de que ese pendiente solucionaría mis problemas. Escribo sobre este delirio, sobre estar triste y no saber por qué y sobre uno de mis grandes miedos: resultar una persona pesada.
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Una ciudad que es una sartén gran parte del año, de interior sin mar, donde no hay bosques ni montañas cerca, solo un río que es digno, pero que apenas contribuye a suavizar las temperaturas.
Árboles y zonas verdes es la única solución y vamos en dirección contraria.
no tengo el carnet de conducir pero conozco la bondad. conozco la amistad. conozco el amor. sé cómo ver el mundo en un grano de arena y el cielo en una flor silvestre