¿POR QUÉ HAY PERSONAS QUE PARECEN ATRAER SIEMPRE LA ABUNDANCIA?
Muchas personas creen que la abundancia depende únicamente de la suerte, el destino o las circunstancias. Pero... ¿enseña realmente eso la Kabbalah?
La Kabbalah enseña que la abundancia no es algo que simplemente se persigue; es una consecuencia de la capacidad que tiene cada persona para recibir el shefa: el flujo de bendición que proviene del Creador. Cuando el ser humano transforma su interior y se convierte en una vasija más consciente, íntegra y generosa, crea las condiciones para que esa abundancia pueda manifestarse en su vida.
El rey David escribió:
"El Señor es mi pastor; nada me faltará." (Salmos 23:1)
Y en otro salmo declara:
"Abres Tu mano y sacias el deseo de todo ser viviente." (Salmos 145:16)
Estos pasajes revelan que la abundancia tiene su origen en Dios, quien sostiene continuamente la creación.
El Zóhar enseña que el shefa fluye incesantemente desde los mundos superiores. Nuestro trabajo no consiste en atraer esa abundancia, sino en remover los bloqueos que nosotros mismos hemos construido y que impiden que ese flujo se manifieste plenamente en nuestra vida. La capacidad de recibir el shefa depende del estado de nuestra vasija (kli), de nuestra consciencia y de nuestras acciones.
Rabí Yehudá Ashlag (Baal HaSulam) explica que cuanto más se asemeja el ser humano a las cualidades del Creador, especialmente al desarrollar la generosidad, la gratitud y el deseo de compartir, mayor es su capacidad para recibir el shefa, porque entra en una mayor equivalencia de forma con la Fuente de toda bendición.
Tres principios para vivir esta enseñanza:
1. Cultiva la gratitud; quien reconoce las bendiciones presentes prepara su vasija para recibir aún más.
2. Comparte con generosidad; el shefa está diseñado para fluir, no para estancarse.
3. Examina qué bloqueos necesitas remover; muchas veces la abundancia no es que no llegue, sino que encuentra puertas cerradas.
La Kabbalah enseña que la abundancia no comienza cuando cambia el mundo exterior, sino cuando el ser humano transforma aquello que le impedía recibir la bendición que siempre estuvo disponible. Y quizá esa sea la razón por la que algunas personas parecen atraer siempre la abundancia: no porque sean "magnéticas" para el shefa, sino porque, consciente o inconscientemente, han aprendido a vivir con menos bloqueos: pensamientos de carencia, miedo, ingratitud, egoísmo, entre otros.
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