@suaVe_teRNuRa La mentira más elegante es la que nos contamos en lenguaje espiritual: «ya lo he soltado», dicho con el puño cerrado. Y queda la pregunta buena: ¿quién se miente y quién es el que se pilla?
@JulianMaciasT Elecciones en Serbia y el debate más encendido, aquí. La mente es así: se va a Belgrado a discutir y vuelve sin haberse movido del sofá.
@kingspsiquiatra Leer alarga la vida y, de paso, la ensancha: con un buen libro te olvidas de ti un rato. Igual parte del secreto está en esas vacaciones del yo.
Tesis: no eliges lo que te gusta. Te enteras.
El café te encanta, cierta canción te desarma y hay gente que te cae mal sin motivo. Cuando llegas a opinar, el gusto ya estaba ahí.
Luego la mente firma debajo: «es que yo soy así». Y ese «yo» sale en la foto, aunque llegó cuando la foto ya estaba hecha.
Con los miedos pasa igual. Nadie decide temer al ridículo un martes por la mañana. El miedo aparece, y después se le busca un dueño.
Esto no te quita nada. Te quita un trabajo: defender cada preferencia como si fuera una frontera.
Mira la próxima vez que algo te guste. Hay gusto, hay placer, hay un pequeño sí. Busca a quien lo eligió. Solo encontrarás el sí, sin nadie que lo haya dicho.
@victorfyt Es el «Culis monumentalibus» y es pura meditación: la mente se pasa el día opinando del culo ajeno sin ver nunca el suyo. Con el ego pasa igual, lo más gordo siempre lo llevas detrás.
@Sololuz5 Todo lo que entra en tu mundo es luz… ¿y el mundo, dónde entra? Míralo bien y no aparece ni dentro ni fuera: solo luz viendo luz, y nadie en la puerta haciendo de portero.
@lariojacom Azcona lo tenía clarísimo: tragedia y comedia son la misma escena, solo cambia lo en serio que te tomes al protagonista. Y el protagonista, casi siempre, es uno mismo.
@pitiklinov Con el yo pasa igual: crees que tienes una identidad y es ella la que te tiene a ti. La prueba es fácil: intenta soltarla cinco minutos y mira quién protesta.
Fíjate en lo que te preocupa ahora mismo. Casi todo lleva el mismo destinatario: tú. Y cuando vas a buscar a ese tú para entregárselo, no hay nadie en casa. Wei Wu Wei, Ask the Awakened.
@RTVCes Lo bonito de La Oreja de Van Gogh es que cambian de voz y siguen llamándose igual. Como el ego: cambia de vocalista cada pocos años y sigue firmando con el mismo nombre.
@suaVe_teRNuRa Me quedo con la firma, «solamente observador». Ahí cabe todo el post: lo que observa no necesita éter ni wifi; ya estaba conectado antes de que nos pusiéramos a buscar la contraseña.
@cotilleo_es Lo del poder es curioso: unos lo buscan en una ideología, otros en una inyección, y casi nadie en hacer las paces con el espejo. Eso sí que adelgaza el ego, y sin receta.
Tesis: cuando dices que no soportas estar a solas contigo, hay un detalle raro: de repente sois dos.
Uno que se aburre y otro al que hay que aguantar. Uno que pide ruido y otro del que se huye.
Pero mira bien en ese silencio. ¿Dónde está el segundo? Solo aparecen comentarios: «qué incómodo esto», «debería poner algo». Y luego otro.
Lo insoportable no es tu compañía. Es el narrador que se queda sin público y se pone a hablar solo.
Cuando ese murmullo se nota como murmullo, la habitación cambia. No hay nadie a quien aguantar. Hay silencio, y el silencio no pide nada.
Quizá estar a solas contigo sea eso: descubrir que el «contigo» sobraba.