Me merezco un amor tranquilo, claro y recíproco.
De esos que no confunden, no desaparecen y no obligan a adivinar sentimientos. Un amor que se note en los hechos y no solo en las palabras.
Las mujeres que saben trabajar y amar de verdad, no se derriten por dinero, se derriten por respeto, cuidado, amor verdadero y responsabilidad afectiva.
Si le fallaste a tu pareja, no puedes enojarte cada vez que duda de ti.
Comprende que fuiste la causa de sus inseguridades y que el proceso de retomar la confianza no es un camino fácil.
Reconozco mis errores, mi impulsividad y mi carácter fuerte. Sé que no es fácil tratar conmigo. Pero incluso siendo un desastre, me preocupé por personas que nunca se preocuparon por mí. Hice cosas que no me correspondían solo por ver feliz a alguien. Eso no lo ven. Nunca lo vieron.