Pasar tiempo sola, me hizo darme cuenta de que yo no quiero un novio; yo quiero un hombre comprometido con su crecimiento, que yo admire enormemente, que sea honesto, priorice la lealtad, quien me haga sentir cuidada y que comparta mis valores.
La decepción tiene un poder que pocos admiten: ayuda a soltar. Duele y confunde, pero también aclara. Cuando entiendes que no eres valorado como mereces, algo cambia: dejas de insistir. No es que desaparezca el cariño; desaparece la ilusión.
Y con eso, empiezas a elegir paz.
Te enamoraste de un hombre roto y te rompió. No por ser mala, si no por ser genuina. Tu paz le dolía porque solo conocía el caos. Te culpó y te hirió creiste que amar más lo sanaría. Pero amar no salva a quien se aferra al dolor.
Una mujer pierde la admiración por un hombre cuando él empieza a compartir con otros lo que debería ser solo para ella: su atención, su tiempo de calidad y su compromiso.
Formar una familia no es para cualquiera. Hay que dejar la calle, el relajo y comprometerse de verdad.
Muchos no lo logran porque prefieren lo fácil... Pero lo más valioso está en casa.
Cómo será de pésimo candidato Abelardo de la Espriella, que hasta el mismísimo Sergio Fajardo dejó de ser tibio un momento para darle a conocer al país de que ese tipo es el peor candidato de todos. Escúchenlo sean los mejores 30 segundos invertidos en el día de hoy.
No me cabe en la cabeza como alguien puede hacerte daño y luego no hacerse cargo de sus acciones, ni siquiera pedirte disculpas o como mínimo, dar la cara. Me pregunto cómo son capaces de seguir con su vida como si nada hubiese pasado.
La plupart des gens quittent pas une relation parce qu’ils aiment plus. Ils partent parce qu’ils sont épuisés de demander la même chose depuis des années.