A medida que pasa el tiempo, más entiendo por qué la gente se sumerge en la jardinería, la repostería, la lectura y largos paseos. No porque la vida se volviera aburrida. Porque la paz se volvió valiosa.
Soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.
hoy dejo de resistirme a la vida. confío en que todo lo que llega tiene un propósito, incluso si aún no lo comprendo. mi alma descansa en la certeza de que lo que es para mí jamás pasará de largo