@erikaastralaga@CancilleriaCol@consulcolmia responsabilidad de @petrogustavo o de quien sea
Pero a colombia ahora mismo le quedó grande responder por los colombianos hasta en algo tan básico como los sistemas de identificación y servicios de cancillería. Sistemas sin respuestas y Personal sin respeto ni compromiso
@erikaastralaga@CancilleriaCol@consulcolmia No puede un país automatizar servicios cuando no está listo
Cuando sus sistemas de automatización solo traen caos, incompetencia, negligencia, mal servicio y abandono total al colombiano . Te presentas sin cita y te tratan como un zapato cero apoyo y resolución de problemas
@erikaastralaga@CancilleriaCol@consulcolmia Sin garantías para los colombianos en el extranjero, no hay celeridad de los procesos porque ni siquiera se pueden empezar a gestionar los procesos con un sistema absolutamente nefasto
@erikaastralaga@CancilleriaCol@consulcolmia Suplicando que me asignen la cita ya que es una emergencia de permiso de viaje de menor de edad y me responden enviándome el link para agendar la cita que nunca abre y nunca carga fechas disponibles, que frustración tan grande mi querida colombia rumbo al fracaso
@erikaastralaga@CancilleriaCol@consulcolmia Bueno vamos a hacer viral esto en todo tiktok y rrss , tengo un mes tratando de conseguir una cita en el consulado de Caracas sin éxito alguno, primera vez que me encuentro con tan mal sistema
Jamás carga una cita disponible Jamasssssss
He enviado correos
Con Chile la cosa era "la alegría ya viene".
Con Venezuela pasa que la alegría siempre ha estado aquí. Nunca se fue. Solo se ha agazapado y se desmigajó un poco.
Ha recibido golpes hasta en la cédula, la han puesto a comer mango y yuca, despidió a familiares y amigos, hizo amigos nuevos que después se fueron también, le han cortado la luz, el agua, la amenazan con quitarle el gas y además la paran en las alcabalas. Pero la alegría es como terca y se protege a sí misma para salir luego a que le dé el sol.
La alegría ha perdido mucho, ha perdido muchas, pero le basta con ganar una, con la ilusión de ganar una, la siguiente, porque sabe que tiene razón. Porque la alegría existe aunque a otros no les guste.
La alegría es también cómplice y se dispersa más rápido que un chisme. Teje resistencia desde el silencio, se conecta con sonrisas y de pronto se ríe sola porque le provocó, porque descubrió que no está sola.
La alegría es como el olor de la mandarina, que viaja rápido y te obliga a compartir, porque los gajos se acaban pero las hermandades no.
En Venezuela la alegría pone el ritmo y late como loca porque te lo quiere contar todo, te quiere poner al día y no quiere que te pierdas la posibilidad de ser parte. Hasta los locos están alegres, y aunque los locos sepan que habrá momentos más oscuros, ya tienen entrenamiento para insistir, porque la alegría también aprendió a dar y recibir.
¿Sientes el ruido? Es la gente.
Muy peligrosas son las personas que creen no necesitar a nadie. Esos que se jactan de una absoluta autosuficiencia carecen de toda gratitud y capacidad afectiva. Están amurallados.
El buitre esperando que la niña muera para comer.
La fotografía fue tomada por el fotoperiodista sudafricano Kevin Carter mientras estaba asignado a Sudán. Se quitó la vida unos meses después debido a la depresión.
En marzo de 1993 Kevin Carter hizo un viaje a Sudán. Cerca de la aldea de Ayod, Carter encontró a una niña que se había detenido a descansar mientras luchaba por llegar a un centro de alimentación de las Naciones Unidas, y un buitre había aterrizado cerca. Con cuidado de no molestar al pájaro, esperó veinte minutos hasta que el buitre estuvo lo suficientemente cerca, se posicionó para obtener la mejor imagen posible y solo entonces ahuyentó al buitre. En este punto, Carter probablemente aún no era consciente de que había realizado una de las fotografías más controvertidas de la historia del fotoperiodismo.
"Los padres de los niños estaban ocupados sacando comida del avión, por lo que habían dejado a sus hijos solos mientras recogían la comida. Esta era la situación de la niña de la foto tomada por Carter: Un buitre aterrizó detrás de la niña. Para enfocar a los dos, Carter se acercó a la escena muy lentamente para no asustar al buitre y tomó una foto desde aproximadamente 10 metros. Tomó algunas fotos más antes de ahuyentar al pájaro".
La fotografía fue vendida a The New York Times, donde apareció por primera vez el 26 de marzo de 1993. Prácticamente de la noche a la mañana, cientos de personas contactaron al periódico para preguntar si la niña había sobrevivido, lo que llevó al periódico a publicar una nota especial del editor que decía que la niña tenía la fuerza suficiente para alejarse del buitre, pero se desconocía su destino final. Debido a esto, Carter fue bombardeado con preguntas sobre por qué no ayudó a la niña, y solo la usó para tomar una fotografía. La presión aumentó cuando se le otorga el Premio Pulitzer de Fotografía de reportaje: las preguntas sobre por qué no ayudó a la niña no paraban...
Fue tanta la presión que no aguantó y se terminó suicidando el 24 de julio de 1994.
#13May#Caracas#CrisisHospitalaria@dr_renerivera: "Hoy falleció mi amigo y colega Oscar Núñez. Destacado médico cirujano de la promoción 2020 de la UCV, residente de medicina interna.
Falleció porque desde su ingreso hospitalario necesitaba cupo en UCI, pero ingresó al Hospital Vargas de Caracas, dónde desde hace casi 1 año no sé cuenta con dicha área por "remodelación". No cuenta con ventiladores, intensivistas (apenas 1), apenas un escaso número de enfermeras dedicadas.
Siendo que el personal de esa área ahora está en la sala de cuidados postanestésicos en el área de quirófano, un área no digna para un servicio tan necesario.
Medicina interna y cirugía nos abocamos con nuestro amigo, sin embargo no fue suficiente.
Un médico prometedor fallece no tener UCI en un hospital de tipo 4.
Otra desgracia más de la Venezuela socialista. A ti amigo, solo te queda descansar en paz"